1. EDITORIAL
Invertir no es solamente un aprendizaje técnico, sino que ADAPTATIVO
Mientras cursa el MBA en MIT el 2005, un compañero colombiano,
Camilo, me insistió a qué tomáramos el curso de Liderazgo que impartían de
forma abierta en Harvard. La verdad, yo no tenía ningún interés, pues los
cursos de liderazgo en los que habían participado hasta el momento me tenían
hasta la coronilla. En buen chileno, no estaba ni ahí con eso de si el líder
nace o se hace, si es carismático, facilitador, autoritario, etc., sin embargo,
Camilo insistió diciendo que este programa era alto totalmente distinto, que
había recibido buenísimos comentarios, y que nos volaría la cabeza, y finalmente
me dice, “lo peor que puede pasar, es que no nos guste”.
Yendo directo al tema, la primera clase del curso literalmente
me voló la cabeza, y no exagero cuando digo que hubo un antes y un después de aquello.
Es más, todo lo que aprendí en ese programa, más todo lo que fui aprendiendo
cuando profundicé en el tema, es el corazón de lo que hacemos en InsideOut y lo
aplico en todos los ámbitos de la vida, entre ellos, el de las inversiones.
Luego mostraban una de las distinciones más importantes que
he aprendido, la diferencia entre soluciones o aprendizaje técnico, y soluciones
o aprendizajes adaptativos. Los primeros se resuelven con lo conocido, con sugerencias
o consejos, leyendo, yendo a un curso, pidiéndole a otra persona experta en el
tema que lo resuelva. En cambio los segundos, los adaptativos requieren de algo
aun más importante que el conocimiento técnico, requiere de la adaptación que
implica cambiar hábitos, conductas, comportamientos y más importante aun,
nuestra creencias.
Esta es una de las razones de porqué a tantas personas les
cuesta comenzar a invertir o a quienes ya están invirtiendo les va mal a pesar
de haber tomado miles de curso sobre inversión en acciones, finanzas
personales, siguen a gurúes o siguen tomando más cursos y programas, pues
intentan resolver algo que no es meramente técnico, sino más bien adaptativo,
es decir, junto con todos los cursos atendidos, se requiere cambiar los
hábitos, conductas, comportamientos y más importante aun, las creencias
internas sobre uno mismo en relación a las inversiones, y una de las creencias
más relevantes, es la de creer que el cuerpo y las emociones no tienen ningún
rol preponderante al momento de invertir, que todo lo que se necesita, es utilizar
la razón.
Dicho Bursátil:
"El liderazgo adaptativo puede ser útil para los
inversores de la Bolsa de Valores de Nueva York, ya que les permite aprender de
sí mismo y así adaptarse a los cambios en el mercado y tomar decisiones
informadas en situaciones inciertas”.
2. EL SER DEL INVERSOR
En la edición anterior, introducía el concepto “Biología del
Inversor”, cuyo foco clave, es entender la importancia del Cuerpo como un todo
(Corporalidad, Mentalidad, Emocionalidad) al momento de invertir.
Al mismo tiempo, en la editorial de esta edición, describía
el concepto de Desafío Adaptativo, que en su esencia es cambiar hábitos, conductas,
comportamientos y por, sobre todo, paradigmas de creencias, y finalizaba la editorial
con que una de las principales creencias a cambiar, es el olvido del cuerpo y
la emociones al momento de invertir.
Bueno, la Biología del Inversor es justamente una especie de
invitación a volver a conectarse con esos dos dominios tan importantes de
nuestro SER, entendiendo que, biológicamente hablando, el cuerpo y cerebro actúan
juntos, van “de la mano” todo el tiempo. Es más, el cerebro es parte de nuestro
cuerpo; el cuerpo lo contiene, no es una entidad separaba como nos han hecho
creer toda la vida.
Tengo claro que esta exposición sobre biología e inversiones
parezca extraña a quienes están costumbrados a la manera en que se enseña la
economía, cupo principio máximo es que “las personas tomas decisiones de
inversión de formal racional, bien pensadas”. Y es tan así, que los economistas,
financieros e inversionistas tienden a concebir sus juicios sobre los riesgos
financieros al momento de invertir, como una tarea puramente intelectual: cálculo
de beneficios de los activos, probabilidades y colocación óptima del capital,
es decir, como un ejercicio llevado a cabo de modo meramente racional.
Ya decía en la edición anterior, que cuando invertimos, nos
guste o no, se nos generan "cosas" en nuestro cuerpo debido a la toma
de riesgo que esto implica, y los riesgos, generan cambios emocionales y
fisiológicos de forma automática, por lo tanto, el gran desafío adaptativo que
todo esto conlleva, es cambiar el paradigma, la creencia o la lógica que
utilizamos al momento de invertir.
Con esto no estoy diciendo que hay que dejar de lado lo
racional, sino que incorporar los dominios emocionales y corporales al momento
de invertir.
Y con integrarlos, me refiero a aprender a tomar conciencia
de lo que nos pasa emocional y corporalmente al diseñar una estrategia de
inversión, al evaluar una acción, al momento de ejecutar nuestra estrategia y posteriormente,
cuando la inversión ya ha sido efectuada. Aprender a entender que podremos
haber hecho el análisis más perfecto racionalmente hablando, y de todos modos, nuestra
biología comenzará a hacer su trabajo.
Entender, comprender, y comenzar a tomar conciencia de esto,
es el primer gran desafío adaptativo al que se ve enfrentado cualquier tipo de
inversionista.
Un primer paso, es preguntarse, ¿cuán consciente soy
de mi emocionalidad y corporalidad? ¿Dónde siento corporalmente las sensaciones
que emergen al invertir? ¿A qué me predisponen mi cuerpo y emocionalidad cuando
compro una acción, a estar mirando su comportamiento cinco veces al día, o estar
tranquilo y chequear una vez a la semana, cada quince día, una vez al mes,
etc.?
Finalmente, ¿cuál es mi creencia en relación a cómo se toman
las decisiones de inversión?
¿Sabías qué?
Avances recientes en neurociencia
y en fisiología han mostrado que cuando asumimos un riesgo, incluso un riesgo
financiero, hacemos mucho más que limitarnos a reflexionar a su respecto; en
efecto, nos preparamos fisiológicamente para él. Nuestro cuerpo, en espera de
acción, pone en marcha una red de emergencia de circuitos fisiológicos, cuyo
resultado es la irrupción de una actividad eléctrica y química que
retroalimenta el cerebro y afecta a su manera de pensar. De esta manera el
cuerpo y el cerebro, unidos ante el peligro, se entrelazan formando una sola entidad.
Normalmente, esta aleación de cuerpo y cerebro nos proporciona las reacciones
rápidas y la sensibilidad instintivo visceral necesarias para la asunción
satisfactoria de riesgos. Pero en determinadas circunstancias, las oleadas
químicas pueden imponérsenos, y cuando esto les sucede a los agentes de bolsa o
a los inversores, llegan a padecer una euforia o un pesimismo irracionales, capaces
de desestabilizar los mercados financieros y sembrar la confusión en la
economía general.
3. INVERTIR EN BOLSA
¿Por qué es un desafió Adaptativo?
En la edición anterior, decía que existen 4 razones de porqué
invertir en bolsa:
- No
depender exclusivamente de un trabajo remunerado.
- Tener
activos que nos generen ingresos pasivos en el tiempo.
- Tener
una mejor jubilación o pensión
- Escapar
de la trampa de la Inflación,
estas 4 razones implican cambiar hábitos, conductas,
comportamientos, y sobre todo, creencias.
¿Cuáles creencias?
·
Las de que se requiere ganar un mayor sueldo
para vivir mejor y para invertir.
·
Que eso de generar ingresos masivos es solo para
los ricos, empresarios y emprendedores,
·
Que para escapar de la inflación basta con invertir
en depósitos a plazos en UF (eso en Chile; en otros países puede haber instrumentos
que se indexen a su propia inflación),
·
Esto no es para mí, hay que ganar el pan con el
sudor de la frente, y así, muchísimas más.
Dado esto, a juicio mío, el primer desafío adaptativo es
tomar conciencia de todo esto e incluso buscar las propias creencias “limitantes”
que podrían estar siendo una traba.
En segundo lugar, cambiar los hábitos de gastos y generar
los de ahorro, es decir, aprender a no gastar más allá de lo que se gana, para
comenzar al menos, a no endeudarse y de ahí comenzar ahorrar.
Tercero, ya ordenado, comenzar a ahorrar, y en el proceso,
aprender cada vez más sobre finanzas personales e inversiones.
Invertir en bolsa va más allá de aprender estratégicas,
finanzas, ratios, análisis técnico y fundamental, entre varias otras cosas.
Invertir en bolsa es todo lo anterior junto con el aprendizaje en uno mismo,
entender quién soy, qué tipo de inversor me gustaría llegar a ser, cuáles son
mis competencias y fortalezas, cuáles mis desafíos, cómo me siento emocionalmente
mientras aprendo e invierto, cuán consciente soy de lo que me ocurre corporalmente. Con todo esto en conjunto, nuestra capacidad
adaptativa ante la incertidumbre que genera el mundo bursátil, permitirá enfrentar
los desafíos de forma más preparara, tanto técnica, como adaptativamente.
Rat Race
Robert Kiyosaki utiliza la frase “la carrera de la
rata” para manifestar la forma de vivir que tiene la sociedad actualmente.
Es decir, la manera de vivir en la que se gasta más dinero del que se gana
mensualmente. Así es como las personas se convierten en esclavas del trabajo
para pagar deudas que, en ocasiones, no son necesarias.
4. ¿QUÉ ESTOY VIENDO?
El Desafío Adaptativo que conlleva entender la metodología
Common Sense Investing CSI
Cuando aprendí esta metodología el 2005 en EEUU, no solo a
mí me costo en un principio asumirla, sino que a todos quienes participábamos
de dicha formación, pues implica un cambio de paradigma.
¿Cuál es el paradigma principal de todo inversionista?
Comprar “barato” y vender “caro”. En esta metodología nos dijeron, aquí van a
seguir el sentido común, y si el precio está “caro”, y por lo tanto en tendencia
alcista, entonces ustedes compran y siguen al mercado, pero ponen una orden de
venta como Stop Loss.
Asumir esta declaración y estrategia de inversión, es
brutalmente un tremendo desafío adaptativo, pues como hemos ido viendo a lo
largo de esta edición, este tipo de desafíos implica cambiar las creencias y
aprender a sostener lo que corporalmente se siente al asumir nuevas formas de operar.
Piensen que toda la vida había tomado al Value Investing
como la estrategia madre, la fundamental, donde la idea era tener bien
calculado el valor intrínseco de una acción, y ver si el precio está por arriba
o por debajo de dicho valor, y en caso que esté por debajo, es una buena oportunidad
de comprar, pues el precio estaría intrínsicamente “barato”, y para hacer esto,
se requería de todo un estudio del PER, P/FCF, EV/FCF, P/Book, el Valor de los activos
y pasivos, la razón de endeudamiento, el flujo de caja descontado, en fin,
varios otros ratios de valoración, lo que implica tiempo, análisis y estudio.
En cambio, aquí, la consigna es seguir el precio y la tendencia, avalado por el
análisis técnico, y gestionar el riesgo.
Siendo sincero, me costó mucho incorporar esta estrategia de
inversión, pues como todo cambio de paradigma, cuesta bastante asimilar uno
nuevo o incorporar uno nuevo al ya existente (en otras ediciones hablaré más
sobre esto, en base a otros profesores de Harvard).
Veamos un ejemplo concreto: MICROSOFT
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